por María Belén Arias Valle
En los últimos años, el sistema universitario argentino y latinoamericano ha atravesado un proceso de institucionalización de la sostenibilidad que no se explica únicamente por convicción ética, sino, sobre todo, por la presión creciente que ejercen los organismos internacionales, los sistemas de rankings de impacto y las propias comunidades académicas que exigen coherencia entre lo que la universidad enseña y lo que la universidad hace.
Estas líneas recogen algunas de las claves centrales de mi investigación postdoctoral, desarrollada entre 2023 y 2026 desde el Instituto de Desarrollo Sostenible de la Universidad Católica de Cuyo, en articulación con el Programa de Estudios del Trabajo, el Ambiente y la Sociedad (PETAS) de la Universidad Nacional de San Juan, bajo la dirección del Dr. Pablo Rodríguez Bilella. Ese diálogo entre ambos espacios (el de la gestión universitaria situada en el IDS y el de la tradición de estudios sociales sobre el trabajo y el territorio que sostiene el PETAS) resultó decisivo para no reducir el análisis de la sostenibilidad a un ejercicio de medición institucional, sino para leerla también como una relación de poder entre actores, saberes y escalas de gobierno, una perspectiva que recorre buena parte de lo que sigue. De ese cruce surge, en particular, lo que he denominado la vulnerabilidad de datos: un fenómeno que atraviesa, con matices propios, tanto la gestión de la sostenibilidad en las universidades latinoamericanas como el vacío normativo que caracteriza, todavía hoy, al sistema universitario argentino.
La hegemonía del reporte y sus estratificaciones
La literatura sobre educación superior y sostenibilidad coincide, de manera relativamente estable desde la adopción de la Agenda 2030, en que la Declaración de Incheon y el mandato de la UNESCO consolidaron al Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 como el eje articulador de la transformación curricular e institucional de las universidades (Arias-Valle, 2026a). Ese consenso, sin embargo, tiende a describir la adopción de la agenda como un proceso relativamente homogéneo entre países y regiones, en la medida en que asume que la disponibilidad de indicadores y la voluntad institucional de reportarlos son condiciones equiparables entre el Norte y el Sur global.
Es precisamente en ese punto donde mi trabajo introduce una bifurcación respecto de ese consenso. A partir del análisis del desempeño de las instituciones de educación superior latinoamericanas en el The Impact Rankings (Arias Valle, 2025b) y del examen comparado de universidades argentinas en los principales sistemas de medición internacional -QS, QS USA, ARWU y The World University Rankings– (Arias Valle, 2024), sostengo que lo que estos instrumentos miden no es tanto el desempeño sustantivo de las instituciones cuanto su capacidad administrativa de producir evidencia reportable, capacidad que se distribuye de manera profundamente desigual según el tamaño, el presupuesto y la tradición de gestión de cada universidad. A esto lo llamo la hegemonía del reporte: un régimen de visibilidad en el que las universidades con mayor capacidad técnica para sistematizar y reportar datos aparecen como las más sostenibles, con independencia de que su impacto territorial efectivo sea, en muchos casos, comparativamente menor al de instituciones que no logran traducir su praxis en indicadores estandarizados.
La hegemonía del reporte, así entendida, no es una descripción meramente metodológica, sino un dispositivo que redistribuye prestigio y financiamiento en función de una alfabetización estadística que, lejos de estar dada, debe construirse institucionalmente, y que en el caso de buena parte de las universidades argentinas se encuentra todavía en una etapa incipiente.
Puntos ciegos: lo que la métrica internacional no ve
Un segundo eje de mi investigación, desarrollado a partir del análisis de si las instituciones argentinas de educación superior incorporan efectivamente la sostenibilidad en sus prácticas de extensión (Arias-Valle y Marimon, 2024), permite precisar mejor los alcances de esa desigualdad. Mientras que la literatura sobre rankings de impacto suele atribuir el desempeño deficiente de las universidades latinoamericanas a una carencia real de acciones sostenibles, mi trabajo de campo y el análisis documental realizado durante la beca muestran, en cambio, que buena parte de esas acciones existen, se sostienen en el tiempo y generan impacto territorial concreto, pero permanecen fuera del circuito de reporte porque no fueron concebidas, desde su origen, como evidencia auditable.
A ese fenómeno lo denomino sostenibilidad invisible, y su documentación constituye, a mi juicio, uno de los aportes más específicos de esta línea de investigación frente al vacío que identifico en la literatura especializada: no se trata de negar la utilidad de los rankings como incentivo de mejora interna, sino de mostrar que su arquitectura metodológica produce, de manera sistemática, puntos ciegos allí donde el impacto territorial no adopta la forma de un indicador estandarizado. La extensión universitaria —históricamente el eslabón más débil de la tríada docencia-investigación-extensión en términos de financiamiento y jerarquía académica— es, en mi lectura, el terreno donde esa invisibilización se manifiesta con mayor nitidez.
El vacío normativo argentino: entre la Ley 27.621 y la omisión estratégica
En el plano de la política pública, el análisis de la gobernanza educativa argentina y su relación con el derecho a la educación para la sostenibilidad (Arias Valle, 2026c) permite identificar un segundo movimiento argumentativo, esta vez respecto de la evolución normativa del sistema universitario nacional desde el año 2000 hasta la actualidad. La sanción de la Ley N.° 27.621 de Educación Ambiental Integral es reconocida, con razón, como un hito de institucionalización de la agenda ambiental en el sistema educativo argentino; ese reconocimiento, no obstante, suele extenderse sin matices al nivel superior, dando por sentado que lo que la ley instituye para la educación obligatoria se traduce automáticamente en un mandato equivalente para las universidades.
Mi análisis documental muestra que esa extensión es, en rigor, una omisión: la Ley 27.621 no consagra un régimen específico ni una estructura de gobernanza obligatoria para las instituciones de educación superior, de modo que la incorporación de la sostenibilidad a la gestión universitaria argentina queda librada, en la práctica, a la voluntad de gestores individuales y a la existencia -o inexistencia- de estructuras como los institutos de desarrollo sostenible, sin que exista todavía, en la Argentina, un piso normativo federal equivalente al que sí regula otros niveles del sistema educativo (Arias Valle y Marimon, 2026d). Este vacío es, además, lo que explica en buena medida la persistencia de lo que en otro lugar he descripto como disonancia cognitiva institucional: universidades que enseñan sostenibilidad en sus aulas mientras sostienen, en su gestión cotidiana, lógicas administrativas ajenas a cualquier criterio de sostenibilidad.
El caso UCCuyo: gobernanza situada frente al vacío
Frente a ese vacío, el estudio de caso desarrollado sobre la Universidad Católica de Cuyo (sistematizado en Arias Valle et al. (2024) y ampliado posteriormente hacia el sistema de educación media provincial) permite mostrar que la institucionalización de la sostenibilidad, aun en ausencia de un mandato normativo nacional, es posible cuando existe una estructura de gestión dedicada, un sistema de indicadores propio y una articulación explícita entre investigación, docencia y extensión. El Instituto de Desarrollo Sostenible funciona, en ese sentido, como una suerte de contraejemplo situado: no resuelve el vacío normativo a escala del sistema, pero demuestra que la sostenibilidad invisible puede volverse visible cuando la propia institución construye su propia infraestructura de medición, en lugar de depender exclusivamente de la que le proponen los rankings internacionales.
Conclusión
Lo que estas líneas de investigación confirman, en conjunto, es un consenso relativamente extendido en la literatura: que la Agenda 2030 y el ODS 4 operan como marco articulador legítimo de la transformación universitaria, y que las universidades latinoamericanas enfrentan, en términos comparativos, mayores dificultades que sus pares del Norte global para posicionarse en los sistemas internacionales de medición. Lo que estas mismas líneas extienden, en cambio, es la explicación de esa dificultad: no se trata, o no se trata únicamente, de una carencia sustantiva de prácticas sostenibles, sino de una vulnerabilidad de datos estructural, agravada por un vacío normativo nacional que no distingue, todavía, entre la educación obligatoria y la educación superior.
Documentar esa distinción, entre lo que la universidad hace y lo que la universidad logra volver visible, es, a mi juicio, una condición necesaria para que cualquier política pública de sostenibilidad universitaria en la Argentina deje de descansar en el voluntarismo de gestores aislados y se constituya, en cambio, en una política de Estado.

Referencias
- Arias-Valle, M. B. (2026a). The state of sustainability research in Argentine: An analysis of universities and their strategies. Intangible Capital, 22(1), 1–20. https://doi.org/10.3926/ic.3221
- Arias-Valle, M. B., & Marimon, F. (2026b). Integración de la Agenda 2030 en la educación superior argentina: estrategias, brechas y desempeño institucional. Educación, 35(68), 356–381. https://doi.org/10.18800/educacion.202601.A015
- Arias Valle, M. B. (2026c). Gobernanza educativa y derecho a la educación para la sostenibilidad. Ponencia presentada en el III Congreso Internacional sobre Innovación, Didáctica y Educación para la Sostenibilidad (CIIDES 2026), Universidad de Alicante, Alicante, España, marzo de 2026.
- Arias Valle, M. B. (2025b). Educación de calidad y sostenibilidad en América Latina: la participación de las IES en el THE Impact Rankings (ODS 4). En G. Merma-Molina, W. Leal Filho y M. Urrea-Solano (coords.), Repensar la educación. Retos y oportunidades de la educación para el desarrollo sostenible (pp. 15-26). Ediciones Octaedro. ISBN 978-84-1079-266-1
- Arias-Valle, M. B. (2024). Desempeño de universidades argentinas en rankings de sostenibilidad internacional. Revista Estudios Ambientales – Environmental Studies Journal, 12(2). https://doi.org/10.47069/estudios-ambientales.v12i2.2773
- Arias-Valle, M. B., & Marimon, F. (2024). Do Argentine Universities Include Sustainability in Their Outreach Activities? Luna Azul, (59), 172–194. https://doi.org/10.17151/luaz.2024.59.9
- Arias Valle, M. B., Coria Augusto, C. J., Lillo Murcia, A. M., Pérez Armendariz, M. P., Ocampo Abadía, A., Arias Márquez, M. T., Gámez, D., Cañizares, M. B., Bolaños, G., & Zamora, S. (2024). La universidad como agente de sostenibilidad: Un enfoque ético desde la UCCuyo. Editorial Universitaria UCCuyo. ISBN 978-987-3971-94-5.
- Arias-Valle, M. B. (2026). Educación superior sostenible: Guía estratégica para la transformación universitaria. San Juan, Argentina (en proceso ISBN).