por Jorge Daniel Ivars
En las últimas décadas, los complejos agroindustriales olivícolas y hortícolas de Mendoza y San Juan han atravesado transformaciones profundas que no solo afectan los modos de producción, sino también las formas de gobierno, los saberes valorados y las relaciones de poder al interior de las explotaciones.
En esta entrada, quiero compartir las últimas líneas de mi investigación: lo que denomino «nuevas regulaciones a distancia» . Se trata de mecanismos de control que desplazan la toma de decisiones desde el productor local hacia agentes externos, técnicos y burócratas, en el marco del Tercer Régimen Alimentario Internacional o Régimen Corporativo.
La evaluación de los programas sociales suele percibirse como una tarea técnica, reservada a especialistas. Sin embargo, en los últimos años ha ganado fuerza una idea distinta: que quienes participan de un programa (vecinas y vecinos, organizaciones comunitarias, equipos técnicos) también pueden y deben tener un papel protagónico al momento de analizar qué funciona, qué no y por qué.
En América Latina, la evaluación de programas y proyectos de desarrollo ha recorrido un largo camino. En la última década, ese camino se ha orientado cada vez más hacia la participación: involucrar a quienes implementan, a quienes se benefician, a quienes conocen de primera mano la realidad de una intervención social.