Cuando las Nadies se jubilaban ‘sin’ trabajar

Hace casi 70 años, Evita hablaba de las Nadies, los lugares que ocupaban, los silencios, las renuncias. Decía que “en las puertas del hogar termina la Nación entera y comienzan otras leyes y otros derechos (…). La madre de familia está al margen de todas las previsiones. Es el único trabajador del mundo que no conoce de salario, ni garantía de respeto, ni límites de jornadas, ni domingo, ni vacaciones”.

Es que las Nadies tienen el poder del Rey Midas, en vez de convertir lo que tocan en oro, todo lo que tocan lo transforman en amor. Las Nadies trabajan las 24 horas durante los 7 días de la semana, producto del amor. Las Nadies realizan una doble jornada laboral, producto del amor. Las Nadies aceptan trabajos precarizados para conciliar con las tareas del hogar, producto del amor. Lo cierto es que cada labor que realizan es cubierta por una especie de manto de invisibilidad que transforma todo en rasgo distintivo del amor de madre. Muchos/as consideran que esta tarea interna del hogar no es un trabajo, sino que forma parte de una especie de contrato social en el que se romantiza la renuncia de sí misma, en el nombre del amor.

El próximo 23 de julio vence la posibilidad que tenían las Nadies de ser consideradas como trabajadoras merecedoras de derechos, al poder acceder a lo fundamental que todo/a trabajador/a en su etapa pasiva merece: la jubilación.

Las jubilaciones de amas de casa correspondieron a una moratoria previsional que dio inicio en el gobierno de Néstor Kirchner y que, por una consecuencia de la suerte, permitió que más de un millón de ancianas pudiesen acceder -y en muchos casos, sentir por primera vez- a la autonomía económica que les daba el haber jubilatorio.

Al respecto, Radio La Lechuza consultó a Tatiana Marisel Pizarro -integrante del PETAS y becaria doctoral de CONICET-, quien investiga sobre las representaciones sociodiscursivas construidas alrededor del trabajo del ama de casa y la concepción de meritocracia creada en torno a esta moratoria previsional.

En la nota, Tatiana brindó datos acerca del trabajo reproductivo no remunerado, la feminización de la pobreza y la crisis del cuidado ocurrida cuando las mujeres se insertan en el mercado laboral. Asimismo, hizo hincapié en el impacto que las jubilaciones de amas de casa tuvieron en San Juan, ya que durante el 2016,  el beneficio alcanzó al 100% de las mujeres de 70 años.  Por esto, en este contexto, el no renovar las moratorias previsionales es considerado una medida patriarcal.

A partir del 23 de julio, las moratorias previsionales serán reemplazadas por la Pensión Universal del Adulto Mayor -PUAM-. Es importante aclarar que ésta no es una jubilación, por lo que no reconoce a las ancianas amas de casa como trabajadoras invisibilizadas. Lo cierto es que, tal como menciona Tatiana, en este contexto de decisiones reduccionistas del Estado, la desigualdad no se revierte, sino que se acentúa, lo que vuelve cada vez más imprescindible la creación y diseño de políticas públicas con perspectiva de género.

Para saber más al respecto, se puede consultar la tesis de Maestría en Políticas Sociales de Tatiana Marisel Pizarro o los siguientes artículos de la investigadora:

Amas de casa en el SIPA. Un análisis del plan de inclusión previsional como externalidad positiva al género

Las Nadies: trabajadoras invisibilizadas. Análisis de discursos sobre las “jubilaciones de amas de casa” en medios gráficos nacionales.

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.